Señoras, señores. Bienvenidos a la quincuajésimo tercera edición del festival de teatro clásico de Mérida, el espectáculo está a punto de comenzar... Esta es la frase que marca el fin de mi jornada laboral cada día, como la bocina de la fábrica o el timbre del colegio.
Aquí es donde llevo a cabo mi ardua tarea de acompañar a los invitados por el protocolo de la consejería de cultura de la junta de Extremadura. El cielo no es así normalmente, eso ha sido un apaño del photoshop.
Bueno, y aunque leáis tantos nombres raros en lo que hago, básicamente soy acomodador de gente que entra por la cara al teatro porque conoce a otra gente, ese es el curro en cuestión. Desahogado, horita y media por las noches, y a veces cae algo de jamoncito serrano y torta del casar. ¡¿Qué más se puede pedir?! Ya, trabajar de esto toda la vida, pero aún no entra en mis planes meterme a político (espero que David no lea esto, jejeje).
Y cuando no estoy en este marco incomparable ni por ahí de cachondeo con los colegas me dedico a ver "Perdidos", una serie a la que estoy completamente enganchado y que os recomiendo que veáis porque es totalmente adictiva.