Este post está dedicado a Piqué, un jugador de la selección española que ejemplifica perfectamente esta expresión. En los dos partidos que lleva jugados en este mundial Gerard Piqué se ha dejado, literalmente, la piel en el campo.Contra Suiza no dudó en luchar un balón alto abriéndose una brecha en la sien del cabezazo. Además, protagonizó una de las oportunidades más claras de la Roja en este fatídico encuentro (perdonad el tono, pero mientras escribo estoy escuchando la banda sonora de The Pacific - temazo, por cierto - y es que me emociono y todo, snif).
Quizá ese día su arrojo pasó desapercibido por el resultado final, pero ayer... ayer el barcelonista dejó claro que ha venido a este mundial a dar el todo por el todo y que no le importa hacer lo que sea con tal de que su equipo gane. Todos pudisteis ver el aparatoso bendaje que llevó en la boca buena parte del partido contra Honduras, pero es que también recibió un buen balonazo ahí, donde duele, en un sitio en el que cuando te dan se te corta la respiración a la vez que se te revuelve el estómago. Sí, ahí mismo.Lo cierto es que en lo que a sudar la camiseta se refiere a mí este jugador me ha sorprendido gratamente. Desde aquí, ¡ánimo, Piqué! (Es que me ha dicho que lee el blog todos los días, sabéis).





