martes, 27 de abril de 2010

Ahora entiendo al niño loco alemán

Hay veces en las que unos cuantos días sentado frente a la pantalla del ordenador no tienen nada que ver con llegar sanos y salvos a la Puerta de Baldur o conquistar el Imperio Romano con los Julios.

Algunas veces usamos el ordenador como una herramienta de trabajo y la cosa da buenos frutos. Si, esa vez hace unos cuantos años cuando nos sentamos ante nuestros padres y les soltamos eso de "es que lo necesito para trabajar" no se la estábamos metiendo doblada... al menos, no del todo.

Pero, ¡tate!, el destino tiene muy mala leche y nos la devuelve en cuanto puede.

Dos semanas haciendo el puñetero curriculum en flash y resulta que, ahora, subirlo al blog se ha convertido en una misión imposible. Ahora mismo tengo ganas de estampar el ordenador contra la pared y después arrancarle todas las letritas de su precioso teclado una a una, para que sufra. Pero como el ordenador es nuevo sólo le voy a dar un toque de atención y de paso os pegáis unas risas con un vídeo de los que marcan época.

miércoles, 14 de abril de 2010

Por babor, ¿la capitana?

Desde ayer el océano de los blogs cuenta con una nueva integrante en su haber: la capitana Cuadrado. Esta chica decidió hacerse a la mar en La flor de lis de athgaila y aunque aún no ha bautizado el barco como es debido (de lo de la botella me encargo yo, ya sabéis, jejeje) está claro que la cosa promete.

No digo esto sólo porque se trate de mi chica, sino porque además a la chavala de pequeña le daban biberones firmados por Pío Baroja, Reverte, Conan Doyle o Cervantes mientras los demás merendábamos papillas de Mortadelos o Superlópez (sin desprestigiar en nada estos incunables que me han dado mi increíble sentido del humor), y mamábamos de la gran teta audiovisual (para qué te vas a leer el libro si ya han hecho la película, grande Camel).
Por eso me reafirmo en lo dicho, esta grumetilla promete.

Los demás podíais animaros también. Esto de los blogs no roba mucho tiempo y siempre es agradable leer algo que ha escrito alguien que conoces.

viernes, 2 de abril de 2010

El nuevo logo de Lucky

El pasado viernes en la Galería me fijé en el logo de Lucky de la cajetilla que Rafa tenía a medio vaciar y puse a dios por testigo de que sería capaz de reproducirlo en el Illustrator.
Y así fue, lo conseguí. Además, como me aburría un poco, decidí animarlo en un flash que no os he podido subir. Espero que si alguno de mis lectores ha dejado de fumar esta publicidad tan subliminal no le haga recaer en el lado alquitranado y nicotínico.

(Sí, va por tí Alvarete)

miércoles, 24 de marzo de 2010

Y se acabó

Ya se puede decir, hoy por hoy, que Cris y yo somos Diseñadores, pero no al estilo de Dolce&Gabbana, Vittorio&Lucchino o Manolo&Benito; sino de los gráficos. Y además, digitales. Ahora a hacer prácticas (100 horas mínimo y de máximo, lo que tú te quieras explotar por aprender, hasta 494 horas) en alguna empresa de Cáceres y a ver si hay suerte y nos pillan en algún lado.

El curso, como ya os he comentado, ha estado bastante bien. La verdad es que en cuanto a mi experiencia en otros cursos (uno y hace 6 años) a la gente se la ha visto con ganas de aprender - salvo alguna excepción - y eso se nota en la cantidad de ejercicios que han salido adelante. Aquí abajo os dejo el penúltimo que hicimos. El tema era una orla para el curso, y a mí se me ocurrió hacer un billetazo.

Un saludo.

sábado, 20 de marzo de 2010

La vida a veces te la mete bien metida

"Para algunos" - como el Robe - "la vida es un camino empedrado de horas, minutos y segundos". El camino de Juan Oliver (Alberto Ammann) se ve, de repente, desviado a la cuneta por un pedrusco llamado Malamadre (Luis Tosar). Si la vida es un cúmulo de casualidades, a Oliver le toca el bote de los euromillones sin haber pisado una administración de loterías en toda su vida.

Hay algunas películas en las que el detonante tarda lo suyo en llegar. Un ejemplo de esto ocurre en Granujas de medio pelo (Woody Allen, 2000), donde un servidor se lo pasó genial los 40 minutos de introducción, hasta que se monta el emporio y la cinta de Allen se viene abajo. En otras obras - como la de Daniel Monzón - el primer punto de giro no se hace esperar y nos golpea en la cabeza metiéndonos de lleno en la trama.

Celda 211 es una obra trepidante de principio a fin. Si al Rey Midas de Hollywood le hubiesen encargado trasladar esta novela de Francisco Pérez Gandul a la gran pantalla no creo que hubiese sido capaz de dotarla con más acción. Monzón no nos permite un solo instante de reposo y si alguna vez nos saca de la cárcel (las escenas de la vida personal de Juan con Elena) es para que la empatía con Oliver no se vea eclipsada del todo por la que nos ofrece el personaje de Tosar. Para que Malamadre nos caiga en gracia no necesitamos que nos digan que es inocente, o que tuvo una infancia difícil; es más, nos lo muestran unos años antes apuñalando a un funcionario de prisiones a sangre fría. Pero para el espectador este recluso tiene más cosas en común con el 'Che' Guevara que con Charles Manson. Y es que el director lo utiliza como portavoz para denunciar aquello que no puede decirse en una entrevista con Buenafuente o en una gala de los Goya. La situación de los presos en las cárceles españolas, la hipocresía de los políticos, los beneficios que conlleva ser etarra en una prisión y, de fondo, lo poco que nos importa a los ciudadanos de a pie la fortuna de los reos.

Los guionistas no quisieron pasar de puntillas por el tema de los terroristas y le dedican una escena cargada de simbolismo y con un diálogo en el texto que tengo que destacar:

- (Etarra) ¿Y qué vais a hacer si no os dan lo que pedís?
- (Malamadre) ¿Tú que harías si estuvieras en mi lugar?

¡¡¡TOOOOMA!!! Pullazo al canto.

Bueno, no quiero hablar del final ni de otros puntos remarcables de la peli porque no sé cómo hacerlo sin desvelar spoilers, pero si la habéis visto os invito a que comentéis qué os parecen el desenlace, la descafeinada actuación de Resines, o el Goya a Marta Etura por su papel.

Si no la habéis visto...

...ya tenéis deberes.

viernes, 12 de marzo de 2010

Se acaba el curso

El curso del SEXPE que estaba haciendo llega a su fin. No se puede decir que haya aprendido poco. Sobre todo ha sido gratificante en lo relativo a Flash y Dreamweaver, pero también es cierto que en el último mes la cosa a decaído bastante. A nadie le gusta darse cuenta de que las clases que te dan son calcos de tutoriales que puedes leer en Internet por tu cuenta desde tu casa, pero cuando el profesor te da el enlace directamente y te dice que sigas los pasos tú solo la cosa empieza a oler a chamusquina.
De todos modos hay que decir en defensa del profesor que algunas mañanas es difícil lidiar con quince zombies que lo único que saben hacer es jugar al póker del facebook o enrredar en el tuenti. Y al fin y al cabo lo más interesante - además de aprender - es el título.

Más allá del curso... la nada. Un sinfín de currículos enviados por correo electrónico a todas las productoras audiovisuales de Extremadura que he encontrado por la Red y la esperanza de que alguno responda con algo más que un "gracias por enviarnos su experiencia profesional, ya forma parte de nuestra base de datos" (la mayoría ni responde).

¡QUIERO CURRAR!

viernes, 5 de marzo de 2010

Sopa de letras

Pocas veces uno tiene la oportunidad de asistir a la charla de un escritor con tantos conocimientos y facilidad para la digresión. Emilio Pascual es un escritor que, aunque no es muy conocido, tiene un público fiel que siempre espera la salida al mercado de su próximo libro. Este miércoles he podido comprobar una de las razones por las que el escritor segoviano goza de esa fidelidad.

Gracias a Victoria (una monja del colegio de Cris) se organizó en Miajadas una charla en la que el autor vino a hablar de dos de sus libros: "Días de Reyes Magos" y "El fantasma anidó bajo el alero". En el coloquio que tuvo lugar tras la presentación del segundo libro, Pascual desplegó una avalancha de conocimientos literarios que iban desde La Náusea Sartre al Génesis pasando por una serie de anécdotas curiosas sobre la etimología de algunas palabras (¿sabíais que hígado viene de higo?) que rescataban la atención del auditorio cuando su digresión se hacía demasiado espesa para las mentes mundanas que allí nos encontrábamos.

Fue una charla de esas que nunca quieres que lleguen a su fin (digo de esas... pero es la primera vez que me pasa con una charla literaria, y en la carrera tuve unas cuantas) y de las que mientras intentas asimilar conocimientos como una esponja te das cuenta de que, muy a tu pesar, no vas a recordar ni la mitad de ideas que ahí se han vertido.

No obstante, y a pesar de lo fructífera que resultó la charla, las digresiones de Pascual no fueron lo mejor de la tarde. Una señorita de 24 años llamada Cristina fue la encargada de presentar por tercera vez al escritor. No pudo hacerlo mejor.

Tirando de bemoles (para algo ha estudiado piano) se enfrentó a un aula en la que la mayoría de los asistentes no la conocía de nada para arrojar algo de luz sobre el tipo con cara de simpático que se sentaba a su lado. Habló de sus dos libros, la relación entre ellos; de la importancia de la literatura en las relaciones entre las personas y de los lazos que se establecen entre las páginas de una obra y su lector; de guiños mudos (para los que no entendemos de metáforas); y terminó la presentación con una frase que dejaba medio camino recorrido para el ponente.

Pero lo más importante es que se enfrentó a un miedo y lo pisoteó sin miramientos. ¡Olé!

Aquí os dejo una foto posterior a la charla en la que Emilio (encantado tras la presentación) dedica un libro a Cris.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Vaya dos añazos más bien llevados!!!!

Así es caballeros y señoritas, ¡¡2 añazos!! Los que llevo con mi niña desde el 7 de noviembre.

Dos añetes que se han pasado volando entre besos, viajes: a Madrigalejo, a Mérida, a Miajadas, a Gijón, a Mazarrón, a Portugal... sí, viajamos más que el baúl de la Piquer (toma expresión cañí!). Mientras ella me recomendaba libros imprescindibles (sólo si no existe una peli del libro que sino pa' qué) y yo le obligaba a ver las pelis que me gustan (me muero y no te educo). Desde que estamos juntos hemos terminado una carrera (ella antes que yo, claro está), nos hemos ido a vivir juntos a Cáceres (gracias, Olga) y hemos ideado un régimen de visitas milimétricamente claculado para ver a nuestras respectivas familias y, a la vez, hacer todos esos viajes.

Y para celebrarlo nos fuimos juntitos al Jerte (es lo que se ve al fondo de la foto), a un pueblecito que se llama El Torno. Magnífico. Nos lo pasamos genial y estuvimos viendo desde gargantas invisibles a puestas de sol virtuales; todo ello aderezado con el encanto (el encanto era de verdad, ¿eh?) de la casita en la que nos quedábamos. También vimos otro pueblo que se llama Cabezabellosa con las casas que crecen de las piedras y van estrechando las calles hasta que no puedes dar la vuelta con el coche (era así de práctico el pueblecito), además, un avance arquitectónico-funcional en lo que respecta a la iglesia de esta localidad... ¡¡tenía el bar integrado!! Todo ello unido a un maratón de películas al calorcito de la esstufa y la bomba de calor, umm...

Ahora, de vuelta a la realidad, vamos a ver si nos sale algo de lo nuestro para ganarnos las habichuelas, aunque Cris ya es toda una curranta, por lo menos hasta dentro de un año. Si los niños o, mejor dicho, las madres de los niños no terminan con ella antes, jeje.

Como dice la canción "soy uno cuando estoy solo y dos si tú estás conmigo", menos mal que somos dos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Progresos en el photoshop

Aquí tenéis uno de los ejercicios que nos han mandado en el curso de Diseñador Web Multimeda. Nos propusieron hacer un cartel para una muestra de lo que quisiéramos.

A mí se me ocurrió un encuentro de comics estadounidense.

lunes, 19 de octubre de 2009

Siguen abriéndose puertas

Y es que a Cris le ha salido un currete en una biblioteca de Cáceres (pa' que luego digan que ser becario no da frutos) en el Palacio de la Isla. Nada más y nada menos que un trabajo a media jornada durante un año. Quién lo pillara...

Así, mi niña asoma la cabecilla en el mundo laboral en unos tiempos difíciles (más bien jodidos) y, aunque no se trate de un puesto de periodista, por lo menos puede decir que ya se gana el pan. Como una campeona.
Ya habrá tiempo para los "me cago en Hacienda. ¿Tú has visto lo que me quitan?" y los "estoy hasta el moño (el moño se conmuta por lo que uno quiera) de mi jefe" y esas expresiones que aparecen con el primer curro.

A ver si tiene suerte y el turno le toca por las tardes para poder seguir aprendiendo de photoshop.

Yo, mientras tanto, sigo buscando de lo mío, de lo que no es lo mío, de lo otro y de lo de más allá.