jueves, 6 de mayo de 2010

Menuda semana

Madre mía, madre mía (que diría Borja Pérez). Vaya semanita que llevo.
El lunes empecé las prácticas en ochoimedio, una empresa de diseño gráfico, y esa misma mañana me llamaron para que fuese a dar clases particulares a un chaval de 2º ESO que vive en mi barrio. Por si eso no fuera suficiente ayer me llaman para una entrevista de trabajo en Catalana Occidente, aunque esto último quedó en nada porque querían que me hiciera autónomo para vender como mínimo diez pólizas del hogar al mes.

Un no parar, vamos.

El caso es que ya soy oficialmente profesor de clases particulares porque hasta fin de curso le daré matemáticas e inglés tres días a la semana.

Nos ha jodío mayo con las flores.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Practicar deporte esporádico daña gravemente su salud

(Fabio) - Oye, Rafa. ¿Cómo has conseguido a 14 tíos para echar un partido de fútbol?

(Rafa) - Sin ningún problema. Siempre hay gente dispuesta para jugar un partidillo.

(El Menda) - ¿Pero vamos a jugar a fútbol 7? ¿Dos horas, además?

(Rafa y Fabio al unísono) - Pos claro.

Creo que si hubiera podido ver mi cara en ese momento me habría dado cuenta de lo que realmente iba a hacer. Pero no, ya estaba en la ciudad deportiva con el traje de faena. Demasiado tarde. Dejé el automático puesto y, en vez de pensar en las consecuencias, di por sentado que lo mismo da un partido de fútbol sala que uno de fútbol 7 sobre hierba artificial. Craso error.


Para resumir: sufrimos para ganar y el equipo contrario sufrió para perder. No se puede decir que no luchamos para conseguir imponernos (me hice varios raspones contra el césped artificial que así lo demuestran), pero lo que sí que es cierto es que Enrique (el Cuétara) y Carlos (el Palma) fueron los principales artífices de la victoria.

Yo, por mi parte, me consolé observando que a la media hora de partido 12 de los 14 jugadores que había sobre esa moqueta de púas de plástico compartían mi mismo estado de forma. Media docena de tipos hechos y derechos apoyados sobre sus rodillas y quejándose de achaques de diversa índole. Mal de muchos consuelo de tontos, dicen. Pues yo debo de ser un tonto de los de libro.

Claro está. Al día siguiente, en la comunión de mi primo Ramón yo era un trozo de pellejo hasta que sirvieron los cafés.

Si es que el viernes ya se lo decía yo a la Cris. "Mi cuerpo va a decir que si soy gilipoyas".

Por lo menos este finde me sirvió para acordarme de uno de los mejores videoclips de los Dire Straits: Walk of life.

Aquí os lo dejo


miércoles, 28 de abril de 2010

Uno de esos tipos

Posturitas, maleducado, showman, orgulloso, listo, penoso personaje...

José Mourihno es una de esas personas que no dejan indiferente a nadie. Sus continuos gestos de efusividad no pasan desapercibidos para las cámaras de televisión (como la celebración con los interistas desplazados al Camp Nou esta noche), pero... ¿le da importancia Mourihno a esos objetivos que le apuntan?, ¿lo hace sólo por el qué dirán o será que se comporta como si ser el centro de atención no fuera con él?

Yo creo que este entrenador es uno de esos tipos que te caen bien cuando van contigo y que odias cuando están contra ti (Pellegrini tiene los días contados y Mou quizá no esté tan lejos de irse al Real Madrid).

Poneos en esta situación:

La selección española llega a las semifinales del mundial y nuestro seleccionador plantea el partido para neutralizar al equipo rival. España consigue ganar con un gol de penalti en el último minuto de la prórroga, después de un partido a la defensiva, y se clasifica para la final. En éstas el árbitro pita y nuestro seleccionador se lanza a abrazar a sus jugadores y dar botes de alegría mientras se acerca a los pocos españoles que han viajado a Sudáfrica.

Pues eso.

La Gazzetta dello Sport lo ensalzará como a un héroe y el Mundo Deportivo lo colocará en el escalafón más bajo del género humano (hablando bien y lento).

martes, 27 de abril de 2010

Ahora entiendo al niño loco alemán

Hay veces en las que unos cuantos días sentado frente a la pantalla del ordenador no tienen nada que ver con llegar sanos y salvos a la Puerta de Baldur o conquistar el Imperio Romano con los Julios.

Algunas veces usamos el ordenador como una herramienta de trabajo y la cosa da buenos frutos. Si, esa vez hace unos cuantos años cuando nos sentamos ante nuestros padres y les soltamos eso de "es que lo necesito para trabajar" no se la estábamos metiendo doblada... al menos, no del todo.

Pero, ¡tate!, el destino tiene muy mala leche y nos la devuelve en cuanto puede.

Dos semanas haciendo el puñetero curriculum en flash y resulta que, ahora, subirlo al blog se ha convertido en una misión imposible. Ahora mismo tengo ganas de estampar el ordenador contra la pared y después arrancarle todas las letritas de su precioso teclado una a una, para que sufra. Pero como el ordenador es nuevo sólo le voy a dar un toque de atención y de paso os pegáis unas risas con un vídeo de los que marcan época.

miércoles, 14 de abril de 2010

Por babor, ¿la capitana?

Desde ayer el océano de los blogs cuenta con una nueva integrante en su haber: la capitana Cuadrado. Esta chica decidió hacerse a la mar en La flor de lis de athgaila y aunque aún no ha bautizado el barco como es debido (de lo de la botella me encargo yo, ya sabéis, jejeje) está claro que la cosa promete.

No digo esto sólo porque se trate de mi chica, sino porque además a la chavala de pequeña le daban biberones firmados por Pío Baroja, Reverte, Conan Doyle o Cervantes mientras los demás merendábamos papillas de Mortadelos o Superlópez (sin desprestigiar en nada estos incunables que me han dado mi increíble sentido del humor), y mamábamos de la gran teta audiovisual (para qué te vas a leer el libro si ya han hecho la película, grande Camel).
Por eso me reafirmo en lo dicho, esta grumetilla promete.

Los demás podíais animaros también. Esto de los blogs no roba mucho tiempo y siempre es agradable leer algo que ha escrito alguien que conoces.

viernes, 2 de abril de 2010

El nuevo logo de Lucky

El pasado viernes en la Galería me fijé en el logo de Lucky de la cajetilla que Rafa tenía a medio vaciar y puse a dios por testigo de que sería capaz de reproducirlo en el Illustrator.
Y así fue, lo conseguí. Además, como me aburría un poco, decidí animarlo en un flash que no os he podido subir. Espero que si alguno de mis lectores ha dejado de fumar esta publicidad tan subliminal no le haga recaer en el lado alquitranado y nicotínico.

(Sí, va por tí Alvarete)

miércoles, 24 de marzo de 2010

Y se acabó

Ya se puede decir, hoy por hoy, que Cris y yo somos Diseñadores, pero no al estilo de Dolce&Gabbana, Vittorio&Lucchino o Manolo&Benito; sino de los gráficos. Y además, digitales. Ahora a hacer prácticas (100 horas mínimo y de máximo, lo que tú te quieras explotar por aprender, hasta 494 horas) en alguna empresa de Cáceres y a ver si hay suerte y nos pillan en algún lado.

El curso, como ya os he comentado, ha estado bastante bien. La verdad es que en cuanto a mi experiencia en otros cursos (uno y hace 6 años) a la gente se la ha visto con ganas de aprender - salvo alguna excepción - y eso se nota en la cantidad de ejercicios que han salido adelante. Aquí abajo os dejo el penúltimo que hicimos. El tema era una orla para el curso, y a mí se me ocurrió hacer un billetazo.

Un saludo.

sábado, 20 de marzo de 2010

La vida a veces te la mete bien metida

"Para algunos" - como el Robe - "la vida es un camino empedrado de horas, minutos y segundos". El camino de Juan Oliver (Alberto Ammann) se ve, de repente, desviado a la cuneta por un pedrusco llamado Malamadre (Luis Tosar). Si la vida es un cúmulo de casualidades, a Oliver le toca el bote de los euromillones sin haber pisado una administración de loterías en toda su vida.

Hay algunas películas en las que el detonante tarda lo suyo en llegar. Un ejemplo de esto ocurre en Granujas de medio pelo (Woody Allen, 2000), donde un servidor se lo pasó genial los 40 minutos de introducción, hasta que se monta el emporio y la cinta de Allen se viene abajo. En otras obras - como la de Daniel Monzón - el primer punto de giro no se hace esperar y nos golpea en la cabeza metiéndonos de lleno en la trama.

Celda 211 es una obra trepidante de principio a fin. Si al Rey Midas de Hollywood le hubiesen encargado trasladar esta novela de Francisco Pérez Gandul a la gran pantalla no creo que hubiese sido capaz de dotarla con más acción. Monzón no nos permite un solo instante de reposo y si alguna vez nos saca de la cárcel (las escenas de la vida personal de Juan con Elena) es para que la empatía con Oliver no se vea eclipsada del todo por la que nos ofrece el personaje de Tosar. Para que Malamadre nos caiga en gracia no necesitamos que nos digan que es inocente, o que tuvo una infancia difícil; es más, nos lo muestran unos años antes apuñalando a un funcionario de prisiones a sangre fría. Pero para el espectador este recluso tiene más cosas en común con el 'Che' Guevara que con Charles Manson. Y es que el director lo utiliza como portavoz para denunciar aquello que no puede decirse en una entrevista con Buenafuente o en una gala de los Goya. La situación de los presos en las cárceles españolas, la hipocresía de los políticos, los beneficios que conlleva ser etarra en una prisión y, de fondo, lo poco que nos importa a los ciudadanos de a pie la fortuna de los reos.

Los guionistas no quisieron pasar de puntillas por el tema de los terroristas y le dedican una escena cargada de simbolismo y con un diálogo en el texto que tengo que destacar:

- (Etarra) ¿Y qué vais a hacer si no os dan lo que pedís?
- (Malamadre) ¿Tú que harías si estuvieras en mi lugar?

¡¡¡TOOOOMA!!! Pullazo al canto.

Bueno, no quiero hablar del final ni de otros puntos remarcables de la peli porque no sé cómo hacerlo sin desvelar spoilers, pero si la habéis visto os invito a que comentéis qué os parecen el desenlace, la descafeinada actuación de Resines, o el Goya a Marta Etura por su papel.

Si no la habéis visto...

...ya tenéis deberes.

viernes, 12 de marzo de 2010

Se acaba el curso

El curso del SEXPE que estaba haciendo llega a su fin. No se puede decir que haya aprendido poco. Sobre todo ha sido gratificante en lo relativo a Flash y Dreamweaver, pero también es cierto que en el último mes la cosa a decaído bastante. A nadie le gusta darse cuenta de que las clases que te dan son calcos de tutoriales que puedes leer en Internet por tu cuenta desde tu casa, pero cuando el profesor te da el enlace directamente y te dice que sigas los pasos tú solo la cosa empieza a oler a chamusquina.
De todos modos hay que decir en defensa del profesor que algunas mañanas es difícil lidiar con quince zombies que lo único que saben hacer es jugar al póker del facebook o enrredar en el tuenti. Y al fin y al cabo lo más interesante - además de aprender - es el título.

Más allá del curso... la nada. Un sinfín de currículos enviados por correo electrónico a todas las productoras audiovisuales de Extremadura que he encontrado por la Red y la esperanza de que alguno responda con algo más que un "gracias por enviarnos su experiencia profesional, ya forma parte de nuestra base de datos" (la mayoría ni responde).

¡QUIERO CURRAR!

viernes, 5 de marzo de 2010

Sopa de letras

Pocas veces uno tiene la oportunidad de asistir a la charla de un escritor con tantos conocimientos y facilidad para la digresión. Emilio Pascual es un escritor que, aunque no es muy conocido, tiene un público fiel que siempre espera la salida al mercado de su próximo libro. Este miércoles he podido comprobar una de las razones por las que el escritor segoviano goza de esa fidelidad.

Gracias a Victoria (una monja del colegio de Cris) se organizó en Miajadas una charla en la que el autor vino a hablar de dos de sus libros: "Días de Reyes Magos" y "El fantasma anidó bajo el alero". En el coloquio que tuvo lugar tras la presentación del segundo libro, Pascual desplegó una avalancha de conocimientos literarios que iban desde La Náusea Sartre al Génesis pasando por una serie de anécdotas curiosas sobre la etimología de algunas palabras (¿sabíais que hígado viene de higo?) que rescataban la atención del auditorio cuando su digresión se hacía demasiado espesa para las mentes mundanas que allí nos encontrábamos.

Fue una charla de esas que nunca quieres que lleguen a su fin (digo de esas... pero es la primera vez que me pasa con una charla literaria, y en la carrera tuve unas cuantas) y de las que mientras intentas asimilar conocimientos como una esponja te das cuenta de que, muy a tu pesar, no vas a recordar ni la mitad de ideas que ahí se han vertido.

No obstante, y a pesar de lo fructífera que resultó la charla, las digresiones de Pascual no fueron lo mejor de la tarde. Una señorita de 24 años llamada Cristina fue la encargada de presentar por tercera vez al escritor. No pudo hacerlo mejor.

Tirando de bemoles (para algo ha estudiado piano) se enfrentó a un aula en la que la mayoría de los asistentes no la conocía de nada para arrojar algo de luz sobre el tipo con cara de simpático que se sentaba a su lado. Habló de sus dos libros, la relación entre ellos; de la importancia de la literatura en las relaciones entre las personas y de los lazos que se establecen entre las páginas de una obra y su lector; de guiños mudos (para los que no entendemos de metáforas); y terminó la presentación con una frase que dejaba medio camino recorrido para el ponente.

Pero lo más importante es que se enfrentó a un miedo y lo pisoteó sin miramientos. ¡Olé!

Aquí os dejo una foto posterior a la charla en la que Emilio (encantado tras la presentación) dedica un libro a Cris.